Biografía y curiosidades
Nombre Christopher Frank Carandini Lee
Lugar y fecha de nacimiento 27-mayo-1922, en Belgravia, Londres (UK) (es géminis, como Peter Cushing, Vincent Price, Basil Rathbone, Robert Englund y yo misma)
Estado civil Casado con Birgit Kroenke desde el 17 de marzo de 1961
Hijos Christina E. C. Lee (nacida el 23 de noviembre de 1963)
Aficiones
Viajar ("...a veces, no sé ni en que ciudad estoy..."), la ópera (canta muy bien; barítono o bajo), el golf (es hándicap 8, que no sé muy bien lo que significa, pero que debe de ser algo bueno), la literatura fantástica (Lovecraft, Machen, Tolkien...)
Idiomas Inglés, español, francés, italiano y alemán (¡sin acento!) Conocimientos de ruso, sueco y griego.
Estudios Summer Fields Preparatory School, Wellington College, beca en Eton
Estatura 6' 4'' (o sea, 192 cm, aproximadamente)
Familia:
Es hijo de una condesa italiana (Estelle Marie Carandini) y de un coronel (Jeffrey Lee). Asegura descender del emperador Carlomagno. Los Carandini, su familia materna, cuentan con antepasados ilustres desde la época de los romanos. Al parecer, uno de ellos está enterrado junto al mismísimo Rafael. De niño, presenció la última ejecución pública con guillotina en Francia y conoció al asesino de Rasputín (el príncipe Yusupov). Sus padres se divorciaron en 1928. Su madre se volvió a casar con un bebedor que gastó todo su dinero. Lo dejó, pero eso la abocó, a ella y a sus dos hijos adolescentes, a la ruina económica total. Debido a este hecho, Christopher hubo de abandonar sus estudios en el prestigioso colegio Wellington en 1939, donde destacaba en deportes y lenguas clásicas. El hecho de tener un padre jugador y un padrastro borracho le impactó tanto que le hizo aborrecer ambos vicios. De su padrastro al menos le queda el buen recuerdo de que fue quien le animó a leer. Su madre no veía con buenos ojos que se dedicara a la interpretación, ya que eso le obligaría a juntarse con "gente espantosa e inmoral", además de ser algo muy inferior a su categoría, y trató de disuadirlo de sus propósitos. La condesa Carandini quería que fuera diplomático, o algo así, y siempre le decía que él "era un error". Se casó bastante tarde; a finales de los cincuenta era considerado por la prensa británica como "uno de los solteros más cotizados de Londres" Conoció a su mujer Birgit (alias Gitte), modelo de profesión, a punto de entrar en los cuarenta. A los dos días de serle presentada le pidió que se casara con él (y ella aceptó en el mismo plazo: se ve que no querían perder el tiempo con noviazgos y tonterías de esas). Uno de los momentos más difíciles de su vida fue cuando nació su hija Christina; su esposa estuvo a punto de fallecer durante el parto, y como consecuencia de esto, no pudo tener más descendencia. En 1962 se trasladó a vivir a Suiza, entre otras cosas, para evitar que la Hacienda de su Graciosa Majestad Británica se enriqueciera a costa suya. En el 1976 se fue a vivir a California, donde permaneció 10 años, buscando darle un giro a su carrera. Actualmente, reside en Londres. "No tenía nada más que demostrar (en USA), con toda franqueza. Soy europeo, y uno regresa a sus raices. Fui por un motivo, y lo conseguí. Dejé bastante claro que ya no estaba 'encasillado', y la gente con la que yo había trabajado y el tipo de películas que hice eran muy variados".
La guerra:
Durante la II Guerra Mundial (desde 1941 ) estuvo destinado en el Norte de Africa y en Sicilia. Sirvió, primeramente, en la RAF; aprendió a pilotar en Rodesia, pero debido a un problema en la vista fue destinado a la Inteligencia militar y, allí, tuvo la ocasión de investigar a criminales de guerra nazis y de visitar varios campos de exterminio como Treblinka, Auschwitz-Birkenau, Majdanek, Sobibor y Chelmno. No le gusta mucho hablar de este tema, no obstante. Al entrar en el servicio secreto firmó un documento que le obliga a guardar silencio sobre sus actividades. "Fui depositario de muchos secretos durante la II Guerra Mundial; si yo hablaba, moría gente. Estuve en las Fuerzas Especiales de la Inteligencia, y no estoy dispuesto a decir mucho más que eso. Nunca lo he hecho. Firmé el Acta de Secretos Oficiales, que es para toda la vida". En el periodo bélico sobrevivió varias veces a la malaria.
Carácter:
Lee confiesa ser incapaz de mantener la boca cerrada; es muy hablador (tanto que, a veces, la gente con la que conversa cree que no les escucha) y según él, siempre dice lo que piensa. Entre sus parientes tiene fama de "rebelde". Las costumbres actuales no le hacen mucha gracia: dice que se están perdiendo el respeto, los modales y la disciplina. "Nadie habla ya de sus responsabilidades; todos hablan de sus derechos" Es un apasionado de la literatura, sobre todo la fantástica:"Hay gente que afirma con orgullo que jamás ha leído un libro: ¡qué horrible vacío en sus vidas!", afirma. Posee una inmensa biblioteca y conoce bastante con bastante profundidad los temas esotéricos (incluso asesoró sobre satanismo a los dirigentes de la Hammer y al guionista Richard Matheson en una de sus películas, La Novia del Diablo/The Devil Rides Out; hablando del diablo, Christopher Lee está convencido de la peligrosidad social de los seguidores del Príncipe de las Tinieblas y se toma el asunto muy en serio) Conoció a Tolkien, Robert Bloch, y a la viuda de Sax Rohmer (creador de Fu-Manchú) Es partidario del autocontrol, lo cual da a entender que aparenta una flema muy británica. Algunas informaciones apuntan a que, además, posee un carácter seco. Veronica Carlson, actriz Hammer con la cual trabajó en Drácula vuelve de la tumba, ha dicho le parecía bastante frío y distante, todo lo contrario que Peter Cushing, que le suscitaba una enorme simpatía. Podría ser verdad ya que, según su propia confesión, fue un niño huraño. No cabe duda de que atesora numerosas rarezas. Son famosos sus reparos a rodar ciertas escenas que no le parecían adecuadas en varias cintas Hammer. En Drácula, Príncipe de las Tinieblas no pronuncia ni una sola palabra, al parecer porque los diálogos eran tan malos que se negó a recitarlos. También en Drácula vuelve de la Tumba hay una escena que podría no haberse llevado a buen término si el director le hubiera hecho caso: el vampiro no muere cuando el joven ateo le clava la estaca porque "no ha rezado" o sea, por falta de convicción religiosa. A Lee esta escena le resultaba herética y contraria a la mitología de los vampiros. No puede decirse tampoco que la modestia sea una de sus virtudes. Proclama a los cuatro vientos lo buen actor que es, a pesar de haberse visto limitado en su carrera (debido, generalmente, a la cortedad de miras de productores que eran incapaces de sacarle todo el partido a su enorme talento) a interpretar casi siempre al "malo" o a personajes de magos o sabios. Y suele afirmar, sin ningún rubor, que él ha hecho el papel de Drácula mejor que nadie, lo cual, por otro lado, es cierto. Tampoco le duelen prendas cuando presume de todos los guiones que aún hoy en día le mandan. "El año que viene tendré 80 años, si Dios quiere; ¿cuántos actores de mi edad siguen participando en papeles protagonistas en grandes producciones?" Algo de lo que siempre ha presumido es de haber realizado personalmente, durante la época Hammer, todas sus escenas peligrosas, cosa que, según él, otros actores modernos no hacen. Debido a esta loable actitud, no obstante, sufrió algunos accidentes de cierta consideración. Durante el rodaje de La Momia (que él considera su trabajo más duro) se lesionó el cuello al cargar en brazos con la protagonista Yvonnes Furneaux, se quemó con los cartuchos que simulaban el impacto de balas en su cuerpo y se produjo una luxación en el hombro al empujar una puerta que, en teoría, debería haber estado abierta ("pero que algún gracioso había dejado cerrada por dentro") Es miembro de varias asociaciones de especialistas.
Su bebida favorita es un licor raro, sueco creo, llamado Akavit, pero afirma que casi no bebe por semana ni cuando trabaja; y por cierto, le sorprende la costumbre mediterránea (en general de paises de clima cálido) de acompañar las comidas con vino (¡estos ingleses!) Le encantan los dibujos animados de la Warner, como a casi todo el mundo con buen gusto.
No le gusta nada en absoluto hablar de su vida privada: " Todos tenemos dos vidas, especialmente en mi profesión: una es la profesional, la otra es la personal. En lo que se refiere a la vida profesional, la gente tiene derecho a hacer preguntas, porque paga cuando va al cine. En lo que se refiere a la vida personal, no tienen derecho a saber nada en absoluto, a no ser que yo haga el ridículo o me comporte mal, en cuyo caso, es culpa mía. Es sorprendente con cuanta frecuencia en el cine y la televisión, y en especial en el pop y el rock, la vida de uno es como un libro abierto, y bastante sucio muchas veces, además " A la pregunta de cómo suele descansar y relajarse de sus actividades responde: "Me relajo siguiendo mi vocación. Creo que fue Brando quien dijo que un actor sólo es verdaderamente él mismo cuando actúa. Si haces ejercicio correcta y adecuadamente, es enormemente relajante después, no cuando lo estás haciendo. Me gusta la música. También soy cantante y he realizado bastantes grabaciones recientemente. Hice 'El Rey y yo', hice 'It's now or never'. Me gustan los libros y leer. Me gusta no hacer nada en absoluto a veces, solo mirar por la ventana. No me gusta pasear, pero me gusta caminar por el campo de golf, porque me encanta el golf. Nadar me divierte cuando hace calor y no hay mucha gente alrededor. No me gustan las multitudes, y nunca lo hago. Me gusta viajar a lugares donde nunca he estado, especialmente al norte de Europa, como Noruega, el norte de Finlandia y Suecia, que adoro, porque no se ve nada en millas y millas. El vacío, eso es lo que me gusta. Me relaja ir a otros países donde nunca estuve con mi esposa y ver cosas que siempre quise ver. Me relajo escuchando música o yendo a la ópera, en ocasiones al teatro, muy rara vez al cine. Prefiero verlo en privado, en vídeo" .

El trabajo:
Antes de triunfar como actor (tardó en tener éxito en el cine: no le querían contratar para personajes importantes en películas "domésticas" inglesas porque "tenía un aspecto demasiado extranjero y era muy alto") desempeñó variados oficios. Lo cierto es que, pese a sus orígenes aristocráticos, Lee ha trabajado desde muy joven (a los 16 años ya se empleó como recadero "por una libra esterlina a la semana"). En principio, sus pasos estaban orientados hacia la música, como excelente cantante que es. Fue contratado para los coros de la Opera de Estocolmo, pero al parecer eso no le reportaba mucho dinero. Más tarde, en 1947, firmó un contrato con la productora Rank durante 7 años y, desde entonces, no ha parado de hacer películas y series de TV. Uno de sus primeros papeles fue como soldado portador de una lanza en Hamlet de Laurence Olivier, donde también actuaba el que sería su amigo Peter Cushing, aunque no coincidieron. Hasta 1957 fue relegado a papeles secundarios (por no decir otra cosa) Su primer éxito data de esa fecha, cuando rodó La maldicion de Frankenstein para la Hammer. Por primera vez, lo productores querían un hombre muy alto. Al año siguiente, Terence Fisher, director de al cinta, volvió a contar con él para que encarnara a Drácula (Drácula/Horror of Dracula) Y ya saben lo que pasó: se hizo famoso de la noche a la mañana. Durante los sesenta alternó los papeles de Drácula y Fu-Manchú, al tiempo que se convertía en un mito del género fantástico. En los setenta, fue el villano imprescindible. En los ochenta y noventa trabajó sobre todo en televisión y en horribles producciones de serie B (por decir algo amable); y ahora, en el siglo XXI sigue en la brecha, viviendo una especie de "segunda juventud". Dada su adicción al trabajo, no comprende que haya gente que no quiera trabajar y se conforme con vivir como "parásitos" del Estado. Con respecto a esto, tiene muy claro que nunca se va a retirar, "¿Que otra cosa podría hacer yo aparte de ser actor?" Su inquieta personalidad le ha llevado a afrontar variadas empresas dentro y fuera del mundo de la interpretación. A finales de los setenta, fundó su propia compañía, Charlemagne Films,y en 1977 publicó su autobiografía "Tall, dark and gruesome" ("Alto, moreno y horripilante", más o menos), que recientemente ha actualizado. De igual modo, ha grabado discos como cantante o leyendo textos clásicos, como el mismo Drácula de Stoker.
James Bond:
Ian Fleming (creador de James Bond) era primo suyo, y dicen las malas lenguas que se inspiró en él para crear al personaje (Lee lo ha desmentido, aunque estas cosas no se pueden saber a ciencia cierta) Lo que si cuenta el intérprete es que Ian Fleming quería que él fuera el Doctor No, pero que cuando lo sugirió ya era tarde. De todas formas, ha dado vida a uno de los más famosos villanos bondianos, Francisco Scaramanga, el sofisticado asesino a sueldo con tres pezones de El Hombre de la Pistola de Oro. Es amigo de Roger Moore.
El Señor de los Anillos/Star Wars:
Asegura haber leído El Señor de los Anillos todos los años desde que fue publicado (o sea, que según mis cálculos debe de haberlo leído casi cincuenta veces, ejem, ejem...) Conoce muy a fondo la obra de Tolkien, incluso se le ha oído recitar en "élfico". Desde siempre su ilusión fue interpretar a Gandalf. Los productores, sin embargo, le han deparado otro personaje, el poderoso y ambiguo mago Saruman el Blanco por el cual, casi con toda probabilidad, lo recordarán las actuales generaciones de adolescentes.
Sobre la película, ha dicho muchas veces ya que está seguro de que supondrá un gran impacto en la historia del cine. Admira mucho a Peter Jackson, director de la cinta. También ha dicho que espera vivir lo suficiente para ver estrenadas las tres partes. De momento, ya ha asistido al estreno de la primera. Ocurrió en Londres, el día 10 de diciembre de 2001, y según cuentan las crónicas, fue el único miembro del reparto que recibió una gran ovación del público congregado en torno al cine Odeón.
Participar en Star Wars, le permitirá realizar la última colaboración con su gran amigo Peter Cushing, presente en el reparto del Episodio IV (es decir, de la Star Wars original, la primera). Una anécdota muy curiosa con respecto a esto. Cuando Peter Cushing iba a rodar 'La Guerra de las Galaxias', interpretando al Gran Moff Tarkin, le escribió a Lee sobre ello. Este le preguntó: "¿Qué demonios es un 'Gran Moff'? ¿Y por qué lo llaman 'Tarkin'?" a lo cual respondió Cushing: " ¡No tengo ni idea!"
Sobre el secretismo alucinante que rodeaba el rodaje y promoción de estas dos películas ha manifestado que llegaba a tal extremo que no está autorizado a decir nada al respecto del argumento, ya que lo podían procesar. En el guión de Star Wars cada página tenía una pieza de metal o un chip que permitía localizarla en cualquier lugar del mundo "si se perdía"; de igual modo, en El Señor de los Anillos, cada actor recibía sólo su parte del guión, y así si se filtraba algo ya sabían a quien meter en la cárcel.
España:
Le gusta mucho España. La primera vez que vino fue en el 1948. De nuestra cultura patria adora sobre todo a los pintores y a los músicos, como Tàpies, Velázquez, Picasso, Falla y Albéniz.También le gustan el flamenco y la zarzuela. Su amigo, el director de cine catalán Pere Portabella, le regaló en una ocasión un libro de arte dentro del cual había un dibujo de Miró dedicado a él.También le une una gran amistad con Jesús Franco, prolífico director de serie B, con quien rodó varias películas. Ha declarado en alguna ocasión que su festival de cine favorito es el de San Sebastián.
Nuevas tecnologías:
Ha manifestado que no tiene PC y que sería incapaz de aprender a manejar uno.A pesar de ello, recalca con orgullo que hay más de 800 páginas en Internet con su nombre, una de ellas The Official Christopher Lee Web (su página "oficial") con su propio yerno (el español Juan Aneiros, un tipo muy amable, por cierto) como webmaster. El progreso tecnológico no le inspira mucha confianza; opina que, salvo en lo relativo a los avances médicos, estamos en una época de total decadencia.
Cine actual:
El cine de terror actual le produce repugnancia por su carácter explícito y sangriento; y, para mayor inri, también le parece "peligroso" (nadie iba a imitar a Drácula o al hombre lobo, porque eran "cuentos de hadas", a su modo de ver, pero si que pueden imitar a Hannibal Lecter). Critica a la industria cinematográfica porque sólo se preocupa por el dinero (le deprime que los productores consideren mejor actor a aquel que cobra más) y "está llena de ignorancia". Recuerda con espanto como en una ocasión un directivo norteamericano le preguntó si sabía si "un tal" James Coburn había trabajado alguna vez para el cine."No, posiblemente no hay nada en la industria del cine y de la televisión, en le mundo del espectáculo, que pueda sorprenderme. Mucho de esto es degradante, desagradable, deshonroso. Pero hay una gran cantidad de gente en el negocio del espectáculo, especialmente en mi profesión, yo diría la mayoría, que es decente, leal, muy inteligente y trabajadora. Son la mayoría, pero no se oye hablar de ellos" . Si es mala su consideración de la industria cinematográfica, no lo es menos la que le inspiran los críticos, en especial los londinenses, a los que echa en cara que destrocen las películas británicas "por sistema". Su fórmula para crear una industria propia del Reino Unido, capaz de competir con las producciones holliwoodenses, es realizar películas con historias más interesantes y actores más conocidos internacionalmente.
Amigos y compañeros:
Uno de sus mejores amigos fue Peter Cushing, con quien trabajó frecuentemente en el cine. Sobre él solo habla cosas buenas; cuando falleció, lo sintió muchísimo "Si la gente hubiera escuchado nuestras conversaciones telefónicas: él solía ser Tweety Bird (Piolín) o algo así, y yo era Sylvestre o Yosemite Sam." "También echo de menos a Vincent (Price), y no porque hicieramos el mismo tipo de películas. Echo de menos a Boris (Karloff)". Durante una temporada compartió vecindario con éste último. Fue compañero de colegio de Patrick McNee (protagonista de la famosa serie "Los vengadores") También fue amigo del escritor Robert Bloch.
Drácula: entre el agradecimiento y el odio
La primera vez que leyó Drácula tenía 14 años, y le causó un gran impacto. Como ha afirmado alguna vez, nunca pensó que veintidós años más tarde encarnaría el personaje. La actitud de Lee hacia Drácula resulta ambivalente. Por un lado, le reconoce el hecho de haberle convertido en un actor famoso ("... me permitió tener un nombre, un club de fans y un coche de segunda mano, por todo lo cual le estoy agradecido", cuenta con ironía en su autobiografía) Pero también es famoso su menosprecio hacia el célebre vampiro de Stoker. Dejó de representarlo en la pantalla debido a que, según su opinión, el personaje se alejaba cada vez más y más de la concepción original del autor. Se negaba a filmar películas de Drácula, pero los directivos de la Hammer le insistían diciendo que los distribuidores americanos a los que habían vendido la película, contaban con él en el casting, y que si no participaba, mucha gente se iba a quedar sin trabajo. Reconoce que durante una época de su vida estuvo "encasillado" o "estereotipado" en este personaje, pero, a renglón seguido, afirma que ya no es así en absoluto. Repite una y otra vez que son los periodistas los que le ponen esa "etiqueta" de Drácula, pero que la gente normal no lo hace. Y añade que se niega a cargar con ella. Vamos, que él no es el Príncipe de las Tinieblas, a pesar de las apariencias. Según ciertas informaciones recientes, los directivos de la resurrecta Hammer le han ofrecido realizar más películas de Drácula, a lo cual él ha respondido:"Dracula, no, never!" (Drácula, no, ¡nunca!)
Christopher Lee, recordman.
Es el actor que más veces ha vestido la capa de Drácula ( al menos 10); afirma ser uno de los que más duelos a espada ha tenido en la pantalla; también está en el Libro Guinness por ser el actor con mayor número de créditos de cine y televisión: ha hecho tantas películas que ni él mismo se acuerda de cuantas son (aunque debe de haber pasado las 250) y ni siquiera las ha visto todas. Más mundanamente, se le considera el actor mejor "conectado", según la teoría de los "seis grados de separación"
Premios, reconocimientos y noblezas varias.
Si no es conde es porque el derecho a heredar el título se detenía en su madre. No podemos olvidar, no obstante, que en el año 2001 la reina Isabel II lo incluyó en su Lista de Honores, nombrándolo C.B.E. (Comendador de la orden del Imperio Británico), galardón que recogió en Buckingham Palace a finales de noviembre de 2002. Así mismo, es Hermano Comendador de la Orden de San Juan de Jerusalén. Son tantos los homenajes y premios que ha recibido por su trabajo a lo largo y ancho del planeta, que resultaría aburrido referirlos todos. Nunca le han nominado al Oscar, pero seguro que todavía no ha perdido la esperanza.